El 11 de septiembre de 2001, hace ahora más de una década, sucedió el que se ha considerado mucha veces como mayor atentado terrorista de la historia (o, como mínimo, de la historia de los Estados Unidos de América). Todo el mundo que mirase la televisión a partir de las 8.48 de la mañana, horario de la Costa Este de los Estados Unidos, pudo ver cómo un avión se estrellaba contra un rascacielos (el WTC2) en Nueva York mientras otro rascacielos (el WTC1), humeante, se decía que había recibido el impacto de otro avión pocos minutos antes. Poco después, y gracias a informaciones de las aerolíneas que los operaban, se anunciaba que esos aviones comerciales habían sido secuestrado . También llegaban noticias de que otro avión comercial, también secuestrado, se había estrellado en el Pentágono, uno de los edificios  con un sistema de seguridad más férreo y complejo del mundo. Y aún aparecían informaciones sobre otro avión comercial, el cuarto que esa mañana había sido secuestrado en el espacio aéreo de los Estados Unidos, que se había estrellado en un descampado de Pennsylvania mientras por televisión se veía cómo dos rascacielos de más de 100 pisos se derrumbaban vertiginosamente uno detrás de otro con apenas unos minutos de intervalo entre gigantescas nubes de polvo y humo. Pocas veces antes o después algo parecido a un Apocalipsis urbano ha sido retrasmitido en tiempo real para tantísima gente a lo largo de todo el mundo.

Desde el mismo día 11 de septiembre, muchas personas han intentado explicar qué sucedió realmente ese día y por qué sucedió lo que sucedió. A partir del 11 de septiembre cambiaron bastantes cosas (el presupuesto destinado en Estados Unidos y en todo el mundo al armamento, el número de soldados americanos deplegados en Oriente Medio o los controles de seguridad realizados en aeropuertos, por ejemplo), por lo que es considerado como un día clave en muchos procesos históricos.

Vamos a intentar resumir las diferentes perspectivas, teorías y explicaciones que han aparecido a lo largo de estos diez años para abordar dicho acontecimiento desde un modo puramente explicativo y descriptivo, es decir, las teorías y narraciones desarrolladas para intentar contestar a la preguntas ¿qué sucedió ese día? y ¿por qué sucedió?. Y todas ellas serán, inevitablemente, conspirativas.

Según la RAE de la lengua la palabra “conspiración” se define como:

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=conspiraci%C3%B3n

(Del lat. conspiratĭo, -ōnis).

1. f. Acción de conspirar (‖ unirse contra un superior).

2. f. Acción de conspirar (‖ unirse contra un particular).

Y “conspirar”, según la RAE, es:

1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.

2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.

3. intr. Dicho de dos o más cosas: Concurrir a un mismo fin.

4. tr. ant. Convocar, llamar alguien en su favor.

Por lo que, como conjunción de todas estas definiciones, podríamos decir que una conspiración es de acuerdo con la RAE de la lengua “la unión de varias personas, concurriendo a un mismo fin, para hacer daño a un particular, un superior o un soberano“.

La única persona que a día de hoy ha sido juzgada y condenada por lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos (es decir, la única persona con una responsabilidad penal sobre lo acontecido) es Zacarias Moussaoui, un ciudadano francés de origen marroquí imputado en diciembre de 2001 y que el 11 de septiembre se encontraba detenido por vulneración de la ley de inmigración americana, por lo que no intervino directamente como autor de los atentados.

Cuatro años y medios después de su imputación Moussaoui fue condenado por una juez de Virginia, en mayo del 2006,  a seis cadenas perpetuas por sendos delitos de conspiración, y su imputación, las pruebas y la documentación de su juicio son accesibles on line.

http://www.justice.gov/ag/moussaouiindictment.htm

http://www.vaed.uscourts.gov/notablecases/moussaoui/exhibits/

Los delitos imputados a Moussaoui y por los que fue condenado fueron:

- Conspiración para cometer actos terroristas trascendiendo las fronteras nacionales.

- Conspiración para realizar actos de piratería aérea.

- Conspiración para destruir aviones.

- Conspiración para utilizar armas de destrucción masiva.

- Conspiración para asesinar empleados federales de los Estados Unidos.

- Conspiración para destruir la propiedad.

Por lo que, de acuerdo con la justicia americana, el 11 de septiembre de 2001 se produjeron varias conspiraciones que condujeron a los siniestros atentados, y por las que la única persona que hasta ahora ha sido declarada por vía judicial responsable cumplirá condena de por vida sin posibilidad de libertad condicional (la apelación de sus condenas fue rechazada en el año 2010). Una persona que no intervino directamente en los atentados y que fue condenada, básicamente, por haber mentido y no haber colaborado con las autoridades americanas para evitarlos siendo conocedor y participante en su planificación.

Alrededor de este proceso judicial y de lo que sucedió aquella mañana en Nueva York, Washington y Shanksville (Pennsylvania) se han escrito tantas palabras, se han dicho tantas cosas y se han mostrado tantas y tantas imágenes que es conveniente para no perderse en tanta maraña ordenar mínimamente y de manera resumida todos estos elementos.

Continuará.

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